Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia Católica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia Católica. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de julio de 2007

Los que se oponen a la nueva asignatura de ciudadanía en 3º de ESO

Juan José Millas – "El País" 29/04/05

No le quepa la menor duda, amigo: los que hoy se oponen a que usted disfrute de los mismos derechos civiles que yo, sean cuáles sean sus preferencias gastronómicas o su orientación sexual, son los mismos que ayer se oponían al divorcio. Y aunque se les intentó explicar entonces que ellos podrían continuar casados, pues no sería obligatorio, armaron la de Dios es Cristo. Todavía los recordamos a las puertas de los grandes almacenes reuniendo firmas en contra del derecho a decidir por uno mismo con quién compartir la vida. Algunos de ellos, como Álvarez Cascos, cuyas homilías en contra del divorcio han pasado a la historia del humorismo universal, se casaron y se descasaron luego de forma compulsiva.

No le quepa la menor duda, éstos de ahora son los mismos que en su día estuvieron en contra del giro copernicano y del sufragio universal. Son los mismos que, si en vez de encontrarse aquí, se encontraran allí, serían partidarios de lapidar a las mujeres adúlteras e infligir cien latigazos falsos al adúltero. Vayan a las hemerotecas, repasen la historia y comprobarán que son los mismos que estuvieron en contra de la Constitución; los mismos que para darte un trabajo te exigían un certificado de buena conducta de tu párroco. Son los mismos que prohibían leer a Kafka, a Sartre, a Marx; los mismos que censuraban las películas, los libros, los periódicos. Estos dicen que casar a homosexuales no es de hombres, son los que hace unos años los metían en la cárcel.

Ahí tienen a Jeb Bush (por no citar de nuevo a Cascos), partidario de la silla eléctrica y de la cámara de gas, aunque admirador del Papa, frente a quien se arrodilló piadosamente el otro día. ¿Le riñó Benedicto XVI por matar? ¿Le incitó a la desobediencia civil frente a esas leyes que usurpan la potestad de Dios? ¿Le hizo alguna insinuación relacionada con la checa de Guantánamo?. No, no, qué va, todo eso no altera las leyes naturales y por lo tanto no molesta a Dios. Lo que molesta a Dios y a Ana Botella (no sabe uno a quién tener más miedo) es que usted intente ser feliz sin su autorización. No nos equivoquemos, éstos que ahora vociferan son los que antes ladraban, así que algo hemos avanzado.

sábado, 2 de junio de 2007

Remedio para aumentar el número de sacerdotes en la Iglesia Católica

la Iglesia Católica se está quedando sin sacerdotes es por culpa de su Jerarquía que en el año 1059 impuso de forma arbitraria el celibato de sus sacerdotes, y porque desde entonces continúa resistiéndose a que se casen.

Durante nada menos que 1059 años los sacerdotes se casaban en toda la comunidad cristiana. De pronto los jerarcas occidentales buscan como evitar que las riquezas de la Iglesia se vayan a las mujeres e hijos de los clérigos y ¡zas!, les viene la idea genial de impedirles que se casen. En ese año la Iglesia emite un decreto que ordena el celibato de sus clérigos. El resto de la comunidad católica se resiste, pero un siglo después los concilios Lateranense primero y segundo (1123 y 1139) prohibieron explícitamente a sus sacerdotes casarse, y además declararon nulos los matrimonios existentes. Los jerarcas reformistas pusieron en marcha una campaña contra las familias de los clérigos que llevó a sacar de sus hogares, por la fuerza, a sus mujeres e hijos.

De todos los grupos cristianos, los únicos clérigos que no se casan son los católicos del rito latino (occidental), ya que a los del oriental si que les está permitido hacerlo (porque si no fuera así se habrían separado del Papa, junto con los cismáticos ortodoxos, con quienes conviven).

Cuando el Concilio Vaticano II permite que los sacerdotes se secularicen se produce una desbandada tan intensa que a mediados de los setenta casi la mitad del clero español se había secularizado, proceso que ha continuado hasta la actualidad (y más del 90% de los casos fue porque quieren formar una familia). De forma simultanea, y por la misma razón, los seminarios se van quedando vacíos. Todo ello porque los que mandan en la Iglesia se resisten a levantar el celibato que diez siglos atrás impusieron de forma tan injusta.

Por tanto, si la Jerarquía Católica se queja de no tener sacerdotes, que lo arregle permitiendo lo que la ley natural manda: que no les impida casarse por razones ajenas a su voluntad.

Qué Benedicto XVI les levante a sus sacerdotes la obligación de ser célibes, y ya verá como vuelve a tenerlos en abundancia.