domingo, 15 de abril de 2012

El libro más grande del Mundo está escito en castellano, y es gratuito


koan.exe v - 2 es un libro electrónico en español, Freeware, que con sólo 999 Kb. de peso puede generar más de 60 trillones de cuatrillones (millones de millones de millones de millones de millones de millones de millones) de páginas distintas.
En cada composición presenta tres o cuatro líneas con sentencias, a modo de versos.
Se pueden encontrar varios provechos a su lectura.
1 – Los beneficios que reporta cualquier libro: aprender, divertir, enriquecer el vocabulario, serenar, estimular la mente y el espíritu…
2 – Como las frases son generadas aleatoriamente, se independizan de nuestro razonamiento habitual y convierten algunos resultados en un koán (por esto el programa se llama así).
En la tradición Zen, un koán es un problema que el maestro plantea al novicio para comprobar sus progresos. El koán son frases que parecen plantear algo absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el novicio debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad se le está proponiendo y que trasciende el sentido literal de las palabras. Uno muy famoso es aquel en el que el maestro da un palmoteo y dice: Este es el sonido de dos manos, ¿cuál es el sonido de una sola mano?
Ante una composición que le guste y parezca muy enrevesada o incluso absurda, guárdela y después vuelvála a leer varias veces, medite sus palabras. Comprobará como en cada ocasión va adquiriendo una comprensión mayor.
3 – Por la misma razón, este libro es una auténtica “Musa” para todos aquellos que manejan la palabra: escritores, y sobre todo poetas. Para ellos su lectura proporciona abundantes palabras y temas de inspiración.
4 – Además, son de calidad muchas de las composiciones que genera, otras con alguna modificación, y todas forman una estructura con la que podemos hacer nuestros propios trabajos.
Con este libro es muy fácil crear un poemario.
Si lo desea, con una mínima donación, el autor personaliza el Ex Libris y la Dedicatoria del libro con los textos que le proponga el usuario.
Una buena forma de hacer un regalo especial (un libro infinito) a un amigo, familiar, a su pareja, etc.; es mandarle por email este programa indivizualizado con su nombre (o el de la otra persona) y con una dedicatoria única.
Actualización permanente. No sólo es infinito en lo que genera, sino también en su perfeccionamiento, por lo que el programa cada vez que arranca busca nuevas actualizaciones y si existen se lo avisa al usuario.
Por último, si encuentra una composición que le guste, guárdela, ya que es prácticamente imposible que se vuelva a repetir.
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REQUERIMIENTOS:
Microsoft Windows 7/Vista/XP/2000
32/64 Bits
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Mas detalles: http://www.mirepisa.com/koan.html

miércoles, 3 de marzo de 2010

Nueva ubicación de los temas espirituales

AVISO

A partir de ahora publicaré en el Blog Ensayos Espirituales. Otra Visión De Las Religiones, todos los artículos, ensayos, libros, vídeos, etc., de temas relacionados con la espiritualidad y las religiones.

lunes, 20 de octubre de 2008

La fiebre del coltán: El imperialismo continúa

afrol News - En las provincias del este de Congo Kinshasa se encuentra el 80 % de las reservas mundiales de coltan. Allí han puesto sus ojos las grandes multinacionales, en un fenómeno que la misma Madeleine Albright denominó como “la primera guerra mundial africana”.

El Imperialismo es un concepto pasado de moda para la mayor parte de los historiadores profesionales. Se lo puede o no reconocer vigente cuando se discute “política” actual, pero son muy pocas las veces que oímos hablar “de él” en las discusiones académicas. Claro que su aceptación o rechazo, su vigencia o su reemplazo, dependen del significado que se le otorgue, y dependen, en especial de la perspectiva política (reconocida o no) del que escribe, pero en general parece ser considerada una categoría “política” o anacrónica, sin demasiada importancia para los que estudiamos historia.

Sin embargo desde nuestra perspectiva, la historia que aquí esbozamos no puede ser aprehendida en sus rasgos más importantes si no retomamos la conceptualización que hiciera Lenin a principios del Siglo XX, y que no muchos otros desarrollaran y especificaran para épocas diferentes y países del tercer mundo. Además queremos dejar en claro, en una polémica que se cierne sobre nuestras cabezas mediáticas, que el contenido que el propio Lenin dio al concepto (más bien deberíamos decir el entramado conceptual) es originaria y esencialmente distinto de los significados predominantes hoy sobre el Imperialismo, muy cercanos, quizás a las desventuras de nuestro sentido común, guiado por la simplicidad y la ideología reproductora del orden. De otra manera, recuperamos las coordenadas básicas de la conceptualización leninista para ponerla en el terreno de la lucha por la construcción (que es permanente) de nuestro sentido común, sobretodo en lo que hace a la dilucidación de lo que constituyen los rasgos más significativos del capitalismo hoy, “pues sin si estudio será imposible valorar y comprender la política actual”.

Haremos desde aquí un sintético viaje al Africa Central. Y ustedes dirán, ¿en busca del Imperialismo? No, no, no. Iremos buscando el coltan, o si se prefiere, el colombio-tántalo. Lenin, por supuesto, no sabía de la existencia de este mineral de tan grandes propiedades...mercantiles. El coltan es la conjunción de dos minerales considerados materias primas estratégicas para el desarrollo de las nuevas tecnologías.

De acuerdo a lo que parecen ser propiedades fisico-químicas “mágicas”, este mineral es fundamental para las industrias de aparatos electrónicos, centrales atómicas y espaciales, misiles balísticos, video juegos, aparatos de diagnóstico médico no invasivos, trenes sin ruedas (magnéticos), fibra óptica, etc.. Sin embargo el 60 % de su producción se destina a la elaboración de los condensadores y otras partes de los teléfonos celulares. El coltan permite que uno de los sueños occidentales se haga realidad, con él las baterías de los minicelulares de bolsillo mantienen por más tiempo su carga, ya que los microchips de nueva generación que con él se elaboran optimizan el consumo de corriente eléctrica. Después de ser usado en un principio para los filamentos de las “lamparitas”, luego fue reemplazado en esta función por el más barato y accesible tugsteno, y parecía condenado al olvido.

Sin embargo en las últimas décadas el valor volvió a preñar al coltan, volvió a darle vivacidad, a convertirlo en mercancía. Mucho más cuando se produjo el boom comercial de los teléfonos móviles que en número de 500.000 inundaron el mercado en el 2000. Desde unos años antes, sin embargo, el colombio-tantalio que era extraído en Brasil, Australia y Tailandia había empezado a escasear. La japonesa Sony, por ejemplo, tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión del juguete preferido de los niños occidentales, el Play Station, debido a este incordio. El gran aumento de la demanda ha hecho establecer un mercado ilegal paralelo en el Africa central. Nótese el resultado de esta nueva “fuerza del mercado”: 3 millones de muertos en cuatro años. Veamos.

Para muchos países africanos, a finales del siglo XX, la devaluación de los productos agrícolas, y la desertificación, provocaron una fuerte revalorización de sus recursos mineros, nueva fase del errante camino para relacionarse con el mercado internacional. En las provincias del este de la República Democrática del Congo (RDC, Zaire), consideradas por la UNESCO reservas ecológicas de gran importancia, se encuentra el 80 % de las reservas mundiales de coltan. Allí han puesto sus ojos, sobretodo en los últimos diez años, las grandes multinacionales: Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Hitachi, IBM y muchas otras. Se han formado en la zona toda una serie de empresas (muchas de ellas “fantasmas”) asociadas entre los grandes capitales transnacionales, los gobiernos locales y las fuerzas militares (estatales o “guerrilleras”) para la extracción del coltan y de otros minerales como el cobre, el oro y los diamantes industriales. Las grandes marcas comenzaron la disputa por el control de la región a través de sus aliados autóctonos, en un fenómeno que la misma Madeleine Albright llamó “la primera guerra mundial africana”.

En 1997 fue derrocado el presidente congoleño Mobutu Sese Seko, de estrecha relación con los capitales imperialistas de origen francés. Kagame (sic), actual presidente de Ruanda, quién estudió en centros militares de EE.UU. e Inglaterra, y Museveni, presidente de Uganda, país considerado por Washington, un ejemplo para las naciones africanas, lideraron la conquista de la capital de la RDC, Kinshasa, y pusieron a cargo de este país a un amigo, Laurent Kabila. En un nuevo reparto se dispusieron concesiones mineras para empresas varias entre las cuales figuran la Barrick Gold Corporation, de Canadá, la American Mineral Fields (en la que Bush padre tenía intereses) y la surafricana Anglo-American Corporation, todo ello en desmedro de las antiguas “concesionarias” francesas.

En los años transcurridos hasta hoy han disputado la guerra dos bandos no demasiado estrictos. Ruanda, Uganda y Burundi, apoyados por los EE.UU., solventados por créditos del FMI y el Banco Mundial, y ligados a varias milicias “rebeldes” con nombres exóticos (Movimiento de Liberación del Congo, Coalición Congoleña para la democracia), por un lado, y la RDC (liderada por uno de los hijos de Kabila, luego de que su padre fuese asesinado por ruandeses), Angola, Namibia, Zimbabue y Chad y las milicias (hutus y maji-maji) correspondientes, por otro. En 1999 se establecieron las líneas divisorias entre las fuerzas opuestas, en el Acuerdo de Lusaka, una suerte (siempre provisional) de reparto del territorio, a la usanza de la Conferencia de Berlín de 1885, donde las potencias europeas se distribuyeron el continente para facilitar el saqueo y explotación . Una de las posibilidades futuras es, entonces, la partición de la RDC.

Si todas estas naciones se disputan el control del territorio, desde otra perspectiva son las propias corporaciones las que están repartiéndose la zona. Se han creado distintas empresas mixtas con este fin, la más importante de las cuáles es la SOMIGL (Sociedad Minera de los Grandes Lagos) que está integrada por tres sociedades: la Africom (belga), la Promeco (ruandesa) y la Cogecom (surafricana). Todas las licencias para la compra-venta del coltan fueron suprimidas a fines del 2000. Las fuerzas militares ruandesas ligadas a la SOMIGL han logrado de esta manera evitar el “gasto” de intermediarios, controlan monopólicamente la comercialización del coltan. Sus camiones y helicópteros hacen el traslado interno. Poseen, por supuesto, sus propias compañías de transporte que son propiedad de parientes cercanos a los presidentes de Ruanda y Uganda. Utilizan los aeropuertos de Kigali y Entebe entre otros. En estas verdaderas zonas militares las compañías aéreas privadas (una de las cuales - Sabena - de origen belga, está asociada a American Airlines) ingresan armas y se llevan minerales.

La mayor parte del coltan extraído (luego de ser acumulado hasta subir los precios) tiene como destino los EE.UU., Alemania, Bélgica y Kazajstán. La filial de Bayer, Starck, es la productora del 50% del tantalio en polvo a nivel mundial. Con el tráfico y la elaboración están vinculadas decenas de empresas, con participación en grandes corporaciones monopólicas de diversos países. Naturalmente “una entidad financiera, creada en 1996 con sede en la capital de Ruanda - Kigali - , el Banco de Comercio, Desarrollo e Industria (sic, BCDI) y que ejerce de corresponsal del CITIBANK en la zona , mueve fuertes sumas de dinero procedente de las operaciones relacionadas con coltan, oro y diamantes”.

Es de nuestro interés destacar cómo, para este negocio, se relacionan estrechamente los grandes capitales monopólicos de las grandes potencias con los poderes y capitales locales, a través de las formas típicas del capital imperialista : las asociaciones monopolistas de comercio, industria y bancos (organizadas a través del mecanismo de la participación, que ya destacara el propio Lenin) y la vinculación entre empresas privadas, estados y familiares del gobierno . No se trata de malas personas y gobernantes corruptos, estamos ante los mecanismos arquetípicos del imperialismo. Véase un ejemplo: “ Eagle Wings Resources (EWR) es una joint-venture (empresa de riego compartido) entre la americana Trinitech y la holandesa Chemi Pharmacie Holland.

El representante local de EWR en la capital de Ruanda es Alfred Rwigema, el cuñado del presidente Paul Kagame. La ONU acusa al presidente ruandés de jugar un papel motor en la explotación de los recursos naturales de la RDC”.

Las grandes empresas financian, por supuesto, a las distintas fuerzas militares, que montadas en los preexistentes conflictos interétnicos, sostienen una guerra por el control de las minas, en la que en los últimos cuatro años han muerto entre 2,5 y 3 millones de personas. Ruanda y Uganda han diseminado unos 40.000 soldados, que cuentan con los mejores equipos, en los Parques Nacionales de la RDC, donde se hallan las reservas. Según el mismo Kofi Annan ha declarado: “la guerra del Congo se libra por el control de sus riquezas naturales”. En un informe del IPIS (investigación del Servicio de información para la Paz internacional independiente) se demuestra que las sociedades europeas y norteamericanas que comercian con el coltan contribuyen a la financiación de la guerra. Tienen un gran interés en que continúe la “inseguridad” para permanecer en el Congo a través de las tropas guerrilleras.

En las minas aluvionales trabajan diariamente más de 20.000 mineros, bajo un sistema represivo organizado por las fuerzas militares y los poderes locales - de los dos bandos en disputa. Estas pagan a los trabajadores unos diez dólares por kilo de coltan (que en el mercado de Londres cotiza alrededor de 250-300 dólares) y exigen además a estos para “permitirles” trabajar que se pongan con una cucharada diaria del mágico mineral, especie de tributo en especie, con el que recaudan alrededor de un millón de dólares mensuales.

La fuerza de trabajo aquí utilizada está compuesta fundamentalmente por ex campesinos y ganaderos (luego de que se devaluara la producción agrícola congoleña para la exportación - algodón y otros productos), que se alejan por largos períodos de sus comunidades y familias, refugiados, prisioneros de guerra (sobretodo hutus) a los que se les promete una reducción de la condena, además de miles de niños de la región, cuyos cuerpos pequeños pueden fácilmente adentrarse en las minas a ras de tierra. El reclutamiento de esta mano de obra opera en una doble dimensión, mercantil y coercitiva, en un doble mercado de trabajo. Las zonas mineras y las zonas de operación militar terminan por confundirse. Las migraciones frecuentes desde otras regiones hambreadas (entre 5 000 y 10 000 personas por año) son, muchas veces, definitivas, si observamos el número de muertos. Las poblaciones vecinas reclutadas a trabajar y trasladadas por la fuerza, sirven de cantera de mano de obra para esta empresa capitalista; hostigadas por grupos armados han abandonado sus residencias o se han convertido en mineros. Estos trabajadores rescatan coltan de sol a sol, y duermen y se alimentan en la selva montañosa de la zona. Se reproducen en las comunidades y en la selva por sus propios medios, alimentándose elefantes y gorilas autóctonos, mientras las guerrillas comercializan cueros y marfil.

En otros términos: el capital, por lo tanto, no se encarga de la totalidad de la reproducción de esta fuerza de trabajo, que además de aportar en la producción de plusvalía (del coltan), aporta una especie de renta en trabajo metamorfoseada. Superexplotación: los mineros dan valor al coltán con su trabajo, pagan un tributo al estado local y además trabajan para conseguir los medios de supervivencia, alimento y refugio. Superbeneficio para el capital invertido que obtiene tasas de ganancia exorbitantes, realizadas con el sustento indispensable de la represión y el trabajo forzado. Como es tradicional en África, el racismo, la xenofobia y la ideología discriminatoria en general, son esenciales para el funcionamiento de este doble mercado de trabajo (asalariado y forzado - no libre). Aquí se monta específicamente en los conflictos interétnicos: son reclutados en especial los pigmeos y los hutus.

El capital imperialista que desde siempre (sobretodo desde la colonización de África a fines del siglo XIX) contó con el poder local, sostenido “consuetudinariamente”, para la provisión y reproducción de mano de obra barata, encuentra a través de los mecanismos descriptos, una forma de su “actualización” (neocolonización dicen algunos). El trabajo forzado fue abolido por ley luego de la independencia, en la mayoría de los países africanos, pero como está sostenido en las particulares relaciones de poder consuetudinario de obediencia al jefe local, continua existiendo. Salongo lo llaman en el Congo actual. Los funcionarios de los estados locales asumieron históricamente, por supuesto, funciones de policía. Cuando los campesinos o los niños no acuden a las minas por el simple atractivo de los dólares, allí está la compulsión estatal-policial como forma alternativa de reclutamiento. Mercado y fuerza no son aquí contradictorios.

La patronal de las grandes empresas, los gobiernos de la región y los organismos internacionales “explotando la contradicción de la superexplotación” pretenden jugar el rol de mediadores entre los semiesclavizados trabajadores y las bandas militares xenófobas. La ONU propone un embargo provisorio de la mercadería. Mientras tanto las ONGs y los ecologistas denuncian ¡la extinción de los monos! En lo que constituye un sentimiento humanista maravilloso, titulan: “Los teléfonos celulares agravan la situación de los gorilas del Congo”. Y quieren que las mismas empresas que acumulan su capital aquí a sangre y fuego ¡inviertan en proyectos de ayuda para el tercer mundo!. En Angola y en Sierra Leona el tráfico de diamantes financia y necesita de una guerra muy similar desde hace años. Hace unos meses, el 30/7 de este año se celebró una fantochada de acuerdo de Paz entre Kagame y Kabila. ¿Quién fue el intermediario? El vicepresidente de Sudáfrica, país capitalista de primer orden, de donde provienen muchos de los capitales que explotan las minas congoleñas. Se regularán quizás, es decir, se legalizarán, las relaciones de explotación. Pero la masacre continua.

Guerra múltiple (económica, civil, interétnica, regional pero también solapadamente interimperialista o intraimperio como dirían algunos) y saqueo sistemático, nos hablan de un proceso de expoliación y proletarización (muchos no han conservado ni siquiera la vida), de acumulación primitiva de capital, continuamente renovada, que asume formas específicas en los países del tercer mundo: trabajo forzado, reclutamiento, endeudamiento, doble mercado de trabajo, propiedad de la tierra de hecho garantizada por las fuerzas armadas. Las multinacionales no han necesitado aquí muchos planes de modernización, se benefician de la fuerza de trabajo casi gratuita, un ejército industrial de reserva que vive en una pauperización absoluta en muchos casos. Esto, como es evidente, limita las posibilidades de desarrollo de un mercado interno y de una burguesía industrial local. Sólo quedan para ésta el control del comercio ilegal de armas y materias primas. La llamada transferencia de valor de la periferia hacia el centro significa que de la totalidad de la plusvalía producida en estos países, a costa de millones de muertos, las grandes multinacionales, acaparan la mayor parte, justificadamente de acuerdo a la concentración de sus capitales.

“Las crecientes necesidades de la industria tecnológica del mundo han creado graves conflictos en los países menos desarrollados” nos dice el rotativo canadiense The Industry Standart, en un comentario que es aplicable a cualquier época por lo menos desde el siglo XIX. Los países capitalistas periféricos reciben en el reparto mundial funciones específicas en beneficio de los grandes capitales monopólicos . La tasa de ganancia media se regula a nivel del Mercado Mundial, y para cada época, depende en especial de las ramas industriales de punta, que funcionan como motor de la acumulación del resto. Hoy el coltán es fundamental para que muchas de estas industrias “de punta” rindan sus frutos. En este sentido la explotación de las minas africanas, que el mismo Pentágono considera estratégicas, son fundamentales para la reproducción del capital imperialista globalmente considerado. Esta forma monopólica del capital, que en una lectura atenta del libro de Lenin, constituye el rasgo más importante en la definición del Imperialismo, organiza en la República Democrática del Congo y en muchos otros países, militar, política y económicamente, la vida de las masas proletarias de ayer y de hoy. Aquí reside, a nuestro entender, la clave de la actualidad y la pertinencia del concepto. El imperialismo es fundamentalmente una forma específica de organización de la producción y reproducción del capital y del trabajo, y no tanto la hegemonía de una nación sobre otras. Necesita en este sentido del Estado (de los estados) más allá de si estos asumen o no rasgos nacionales.

Sobre la tumba de los 2000 niños y campesinos africanos que mueren por día en el Congo, podemos, distraídos, seguir usando nuestros celulares.

domingo, 8 de julio de 2007

Los que se oponen a la nueva asignatura de ciudadanía en 3º de ESO

Juan José Millas – "El País" 29/04/05

No le quepa la menor duda, amigo: los que hoy se oponen a que usted disfrute de los mismos derechos civiles que yo, sean cuáles sean sus preferencias gastronómicas o su orientación sexual, son los mismos que ayer se oponían al divorcio. Y aunque se les intentó explicar entonces que ellos podrían continuar casados, pues no sería obligatorio, armaron la de Dios es Cristo. Todavía los recordamos a las puertas de los grandes almacenes reuniendo firmas en contra del derecho a decidir por uno mismo con quién compartir la vida. Algunos de ellos, como Álvarez Cascos, cuyas homilías en contra del divorcio han pasado a la historia del humorismo universal, se casaron y se descasaron luego de forma compulsiva.

No le quepa la menor duda, éstos de ahora son los mismos que en su día estuvieron en contra del giro copernicano y del sufragio universal. Son los mismos que, si en vez de encontrarse aquí, se encontraran allí, serían partidarios de lapidar a las mujeres adúlteras e infligir cien latigazos falsos al adúltero. Vayan a las hemerotecas, repasen la historia y comprobarán que son los mismos que estuvieron en contra de la Constitución; los mismos que para darte un trabajo te exigían un certificado de buena conducta de tu párroco. Son los mismos que prohibían leer a Kafka, a Sartre, a Marx; los mismos que censuraban las películas, los libros, los periódicos. Estos dicen que casar a homosexuales no es de hombres, son los que hace unos años los metían en la cárcel.

Ahí tienen a Jeb Bush (por no citar de nuevo a Cascos), partidario de la silla eléctrica y de la cámara de gas, aunque admirador del Papa, frente a quien se arrodilló piadosamente el otro día. ¿Le riñó Benedicto XVI por matar? ¿Le incitó a la desobediencia civil frente a esas leyes que usurpan la potestad de Dios? ¿Le hizo alguna insinuación relacionada con la checa de Guantánamo?. No, no, qué va, todo eso no altera las leyes naturales y por lo tanto no molesta a Dios. Lo que molesta a Dios y a Ana Botella (no sabe uno a quién tener más miedo) es que usted intente ser feliz sin su autorización. No nos equivoquemos, éstos que ahora vociferan son los que antes ladraban, así que algo hemos avanzado.

sábado, 2 de junio de 2007

Remedio para aumentar el número de sacerdotes en la Iglesia Católica

la Iglesia Católica se está quedando sin sacerdotes es por culpa de su Jerarquía que en el año 1059 impuso de forma arbitraria el celibato de sus sacerdotes, y porque desde entonces continúa resistiéndose a que se casen.

Durante nada menos que 1059 años los sacerdotes se casaban en toda la comunidad cristiana. De pronto los jerarcas occidentales buscan como evitar que las riquezas de la Iglesia se vayan a las mujeres e hijos de los clérigos y ¡zas!, les viene la idea genial de impedirles que se casen. En ese año la Iglesia emite un decreto que ordena el celibato de sus clérigos. El resto de la comunidad católica se resiste, pero un siglo después los concilios Lateranense primero y segundo (1123 y 1139) prohibieron explícitamente a sus sacerdotes casarse, y además declararon nulos los matrimonios existentes. Los jerarcas reformistas pusieron en marcha una campaña contra las familias de los clérigos que llevó a sacar de sus hogares, por la fuerza, a sus mujeres e hijos.

De todos los grupos cristianos, los únicos clérigos que no se casan son los católicos del rito latino (occidental), ya que a los del oriental si que les está permitido hacerlo (porque si no fuera así se habrían separado del Papa, junto con los cismáticos ortodoxos, con quienes conviven).

Cuando el Concilio Vaticano II permite que los sacerdotes se secularicen se produce una desbandada tan intensa que a mediados de los setenta casi la mitad del clero español se había secularizado, proceso que ha continuado hasta la actualidad (y más del 90% de los casos fue porque quieren formar una familia). De forma simultanea, y por la misma razón, los seminarios se van quedando vacíos. Todo ello porque los que mandan en la Iglesia se resisten a levantar el celibato que diez siglos atrás impusieron de forma tan injusta.

Por tanto, si la Jerarquía Católica se queja de no tener sacerdotes, que lo arregle permitiendo lo que la ley natural manda: que no les impida casarse por razones ajenas a su voluntad.

Qué Benedicto XVI les levante a sus sacerdotes la obligación de ser célibes, y ya verá como vuelve a tenerlos en abundancia.

martes, 20 de febrero de 2007

Las personas de su vida contadas de forma muy especial


30 personas diferentes que han influenciado mi vida son pintados uno encima de otro sobre mi pecho. O bien pinto un dibujo de la persona o un objeto que símbolicamente la representa.

sábado, 17 de febrero de 2007

La Secta G12


www.Tu.tv

Aquí tenemos una reunión de la secta G12 cuyo original titula: «Las Mentiras de Secta G12».

Una vez visto notamos como no se diferencia en nada con la predicación y métodos que emplea cualquier otra secta o religión institucional (que todas comenzaron como una secta igual a las de ahora, pero que por su extensión y poder han llegado a llamarse “religión”). Todas, sectas y religiones, buscan: extenderse por medio de la violencia del proselitismo, quedarse con el dinero de sus fieles, otorgar poder a sus jefes, esclavizar a los suyos haciéndoles creer que sólo en ellas está la salvación…

Por tanto, mientras nuestra mente no se libere de esa esclavitud nos será imposible acceder a la verdadera espiritualidad, a entrar en contacto directo, de tú a tú, con el verdadero Dios.

jueves, 15 de febrero de 2007

El partido del Opus Dei

Vídeo trasladado a OpusNo

martes, 30 de enero de 2007

Consejos Para Realizar Una Buena Exposición

1. No lance ataques personales.

2. No intente confundir al lector empleando el argumento ad hominem (afirmar que el razonamiento de alguien es erróneo sólo por algo acerca de la persona, no por problemas en el argumento en sí).

3. Huya de las generalidades. Delimite con la mayor precisión posible lo que considere equivocado y las ideas que usted quiere aportar.

4. Plantee los argumentos y las conclusiones de manera racional y escalonada.

5. Cuide las reglas gramaticales y ortográficas.

6. Los ejemplos, las metáforas y comparaciones, sirven para aclarar algo demostrado, no para sustituir la demostración.

7. Mantenga siempre un tono respetuoso.

8. Revise el texto que ha escrito el número de veces necesario hasta que se sienta satisfecho con él porque dice con claridad y exactitud lo que usted quiere trasmitir.

martes, 2 de enero de 2007

Defensa De Las Sectas

Mario Vargas Llosa.

En 1983 asistí en Cartagena, Colombia, a un congreso sobre medios de comunicación residido por dos intelectuales prestigiosos (Germán Arciniegas y Jacques Soustelle), en el que, además de periodistas venidos de medio mundo, había unos jóvenes incansables, dotados de esas miradas fijas y ardientes que adornan a los poseedores de la verdad. En un momento dado, hizo su aparición en el certamen, con gran revuelo de aquellos jóvenes, el reverendo Moon, jefe de la Iglesia de la Unificación, que, a través de un organismo de fachada, patrocinaba aquel congreso. Poco después, advertí que la mafia progresista añadía, a mi prontuario de iniquidades, la de haberme vendido a una siniestra secta, la de los moonies.

Como, desde que perdí la que tenía, ando buscando una fe que la reemplace, ilusionado me precipité a averiguar si la de aquel risueño y rollizo coreano que maltrataba el inglés estaba en condiciones de resolverme el problema. Y así leí el magnífico libro sobre la Iglesia de la Unificación de la profesora de la London School of Economics, Eileen Barker (a quien conocí en aquella reunión de Cartagena) que es probablemente quien ha estudiado de manera más seria y responsable el fenómeno de la proliferación de las `sectas' religiosas en este fin del milenio. Por ella supe, entre otras muchas cosas, que el reverendo Moon no sólo se considera comisionado por el Creador con la menuda responsabilidad de unir Judaísmo, Cristianismo y Budismo en una sola iglesia, sino, además, piensa ser él mismo una hipóstasis de Buda y Jesucristo. Esto, naturalmente, me descalifica del todo para integrar sus filas: si, pese a las excelentes credenciales que dos mil años de historia le conceden, me confieso totalmente incapaz de creer en la divinidad del Nazareno, difícil que la acepte en un evangelista norcoreano que ni siquiera pudo con el Internal Revenue Service de los Estados Unidos (que lo mandó un año a la cárcel por burlar impuestos). Ahora bien, si los moonies (y los 1.600 grupos y grupúsculos religiosos detectados por Inform, que dirige la profesora Barker) me dejan escéptico, también me ocurre lo mismo con quienes de un tiempo a parte se dedican a acosarlos y a pedir que los gobiernos los prohíban, con el argumento de que corrompen a la juventud, desestabilizan a las familias, esquilman a los contribuyentes y se infiltran en las instituciones del Estado. Lo que ocurre en estos días en Alemania con la Iglesia de la Cienciología da a este tema una turbadora actualidad. Como es sabido, las autoridades de algunos estados de la República Federal -Baviera, sobre todo- pretenden excluir de los puestos administrativos a miembros de aquella organización, y han llevado a cabo campañas de boicot a películas de John Travolta y Tom Cruise por ser `cienciólogos' y prohibido un concierto de Chick Corea en Baden-Wurtenerg por la misma razón.Aunque es una absurda exageración comparar estas medidas de acoso con la persecución que sufrieron los judíos durante el nazismo, como se dijo en el manifiesto de las 34 personalidades de Hollywood que protestaron por estas iniciativas contra la Cienciología en un aviso pagado en The New York Times, lo cierto es que aquellas operaciones constituyen una flagrante violación de los principios de tolerancia y pluralismo de la cultura democrática y en un peligroso precedente. Al señor Tom Cruise y a su bella esposa Nicole Kidman se les puede acusar de tener la sensibilidad estragada y un horrendo paladar literario si prefieren, a la lectura de los Evangelios, la de los engendros científico-teológicos de L. Ron Hubbard, que fundó hace cuatro décadas la Iglesia de la Cienciología, de acuerdo. Pero ¿por qué sería éste un asunto en el que tuvieran que meter su nariz las autoridades de un país cuya Constitución garantiza a los ciudadanos el derecho de creer en lo que les parezca o de no creer en nada?

El único argumento serio para prohibir o discriminar a las `sectas' no está al alcance de los regímenes democráticos; sí lo está, en cambio, en aquellas sociedades donde el poder religioso y político son uno solo y, como en Arabia Saudita o Sudán, el Estado determina cuál es la verdadera religión y se arroga por eso el derecho de prohibir las falsas y de castigar al hereje, al heterodoxo y al sacrílego, enemigos de la fe. En una sociedad abierta, eso no es posible: el Estado debe respetar las creencias particulares, por disparatadas que parezcan, sin identificarse con ninguna Iglesia, pues si lo hace inevitablemente terminará por atropellar las creencias (o la falta de) de un gran número de ciudadanos. Lo estamos viendo en estos días en Chile, una de las sociedades más modernas de América Latina que, sin embargo, en algún aspecto sigue siendo poco menos que troglodita, pues todavía no ha aprobado una ley de divorcio debido a la oposición de la influyente Iglesia Católica.

Las razones que se esgrimen contra las `sectas' son a menudo certeras. Es verdad que sus prosélitos suelen ser fanáticos y sus métodos catequizadores atosigantes (un testigo de Jehová me asedió a mí un largo año en París para que me diera el zambullón lustral, exasperándome hasta la pesadilla) y que muchas de ellas exprimen literalmente los bolsillos de sus fieles. Ahora bien: ¿no se puede decir lo mismo, con puntos y comas, de muchas `sectas' respetabilísimas de las religiones tradicionales? Los judíos ultraortodoxos de Mea Sharin, en Jerusalén que salen a apedrear los sábados a los automóviles que pasan por el barrio ¿son acaso un modelo de flexibilidad? ¿Es por ventura el Opus Dei menos estricto en la entrega que exige de sus miembros numerarios de lo que lo son, con los suyos, las formaciones evangélicas más intransigentes? Son unos ejemplos tomados al azar, entre muchísimos otros, que prueban hasta la saciedad que toda religión, la convalidada por la pátina de los siglos y milenios, la rica literatura y la sangre de los mártires, o la flamantísima, amasada en Brooklyn, Salt Lake City o Tokio y promocionada por el Internet, es potencialmente intolerante, de vocación monopólica, y que las justificaciones para limitar o impedir el funcionamiento de algunas de ellas son también válidas para todas las otras. O sea que, una de dos: o se las prohíbe a todas sin excepción, como intentaron algunos ingenuos -la Revolución Francesa, Lenin, Mao, Fidel Castro- o a todas se las autoriza, con la única exigencia de que actúen dentro de la Ley.

Ni qué decir tiene que yo soy un partidario resuelto de esta segunda opción. Y no sólo porque es un derecho humano básico el de poder practicar la fe elegida sin ser por ello discriminado ni perseguido. También porque para la inmensa mayoría de los seres humanos la religión es el único camino que conduce a la vida espiritual y a una conciencia ética, sin las cuales no hay convivencia humana, ni respeto a la legalidad, ni aquellos consensos elementales que sostienen la vida civilizada. Ha sido un gravísimo error, repetido varias veces a lo largo de la historia, creer que el conocimiento, la ciencia, la cultura, irían liberando progresivamente al hombre de las `supersticiones' de la religión, hasta que, con el progreso, ésta resultara inservible. La secularización no ha reemplazado a los dioses con ideas, saberes y convicciones que hicieran sus veces. Ha dejado un vacío espiritual que los seres humanos llenan como pueden, a veces con grotescos sucedáneos, con múltiples formas de neurosis, o escuchando el llamado de esas `sectas' que, precisamente por su carácter absorbente y exclusivista, de planificación minuciosa de todos los instantes de la vida física y espiritual, proporcionan un equilibrio y un orden a quienes se sienten confusos, solitarios y aturdidos en el mundo de hoy. En ese sentido son útiles y deberían ser no sólo respetadas, sino fomentadas. Pero, desde luego, no subsidiadas ni mantenidas con el dinero de los contribuyentes. El Estado democrático, que es y sólo puede ser laico, es decir neutral en materia religiosa, abandona esa neutralidad si, con el argumento de que una mayoría o una parte considerable de los ciudadanos profesa determinada religión, exonera a su iglesia de pagar impuestos y le concede otros privilegios de los que excluye a las creencias minoritarias. Esta política es peligrosa, porque discrimina en el ámbito subjetivo de las creencias, y estimula la corrupción institucional.

A lo más que debería llegarse en este dominio, es a lo que hizo Brasil, cuando se construía Brasilia, la nueva capital: regalar un terreno, en una avenida ad-hoc, a todas las iglesias del mundo que quisieran edificar allí un templo. Hay varias decenas, si la memoria no me engaña: grandes y ostentosos edificios, de arquitectura plural e idiosincrática, entre los cuales truena, soberbia, erizada de cúpulas y símbolos indescifrables, la catedral Rosacruz (Tomado de Piedra de Toque).

Su tesis es que o bien se les da libertad a todos los grupos de las religiones de masas que a lo largo de la historia han actuado —y actúan— como las sectas que se demonizan, o las perseguimos a todas. Le veo un fallo a su razonamiento, y es cuando dice: «O sea que, una de dos: o se las prohíbe a todas sin excepción, [...] o a todas se las autoriza, con la única exigencia de que actúen dentro de la Ley».

Está de acuerdo en que se permitan las sectas siempre que no violen la ley. Pero es que las sectas destructivas —incluidos los grupos que con las mismas prácticas operan bajo la bandera de las religiones oficiales— siempre violan la ley, cuanto menos porque violan la libertad de las personas con técnicas coercitivas de control mental, afectivo, psíquico, económico y de la información que reciben los suyos.

Pero se le puede disculpar ya que es muy difícil que lo entienda alguien que no ha estado nunca bajo la esclavitud de una secta.

Alien

viernes, 24 de noviembre de 2006

El Fin No Justifica Los Medios

Es una frase muy oída que el fin no justifica los medios, que para conseguir algo bueno no se puede realizar un acto malo. Pero, ¿por qué es así?

La razón es que lo malo nunca se debe ejecutar, siendo indiferente el para qué se haga. Cuando no es lícita una obra no se puede justificar su realización apoyándose en lo bueno que traerá consigo después. Para la ética es indiferente que se mate para el enriquecimiento del asesino o para que mil familias no se queden en paro. Como esta prohibido matar, no lo podemos hacer nunca, por lo que es implanteable el fin bueno que lo pretende justificar.

martes, 21 de noviembre de 2006

El Mundo Dentro De Cien Años

Hoy es miércoles 5 de agosto de 2106. Tú no me conoces, puesto que llevas hibernado cien años (desde el 2006). La semana próxima te van a resucitar y debo explicarte, de la forma más resumida posible, las diferencias de este mundo con el que tú conociste. Paso a exponer los aspectos que considero más importantes.

La Dinamo Gravitacional. Hasta el año 2052 se consideraba a la fuerza de la gravedad como un elemento constitutivo e inseparable de la materia. En esa fecha se inventa la dinamo gravitacional, que obtiene esa energía de forma independiente a la masa de los cuerpos. La manipulación de esta fuerza es muy usada para controlar fenómenos atmosféricos, como disolver tormentas y huracanes, por ejemplo; pero se emplea sobre todo para la navegación. Permite a una nave usar el polo repulsivo para separarse del suelo a la altura que se desee y para crear una coraza que impide a cualquier otro cuerpo chocar contra ella; y su polo positivo logra dirigirla a cualquier objeto del espacio (atraída hacia él). Con esta fuerza se logra también acelerar a velocidades muy superiores a las de la luz, lo que lleva a entrar en el transespacio, y reaparecer después en el lugar deseado de nuestro sistema material, al disminuir la velocidad a un tramo inferior al de la luz.

Extracción de energía atómica de cualquier elemento. En el 2006 se conseguía la energía de fisión a partir de una determinada masa crítica de elementos de núcleo inestable. En la actualidad, con masa de pocos gramos, cualquier elemento puede ser totalmente transformado en energía. Por eso ahora las “centrales nucleares” tienen todos los tamaños, pudiendo llegar a ser incluso portátiles (para algunos robots y vehículos terrestres). Huelga decir que ya no se usa la combustión de materias contaminantes (carbón, petróleo, etc.) como medio para proveerse de energía.

El agua potable. Dentro de pocos años será difícil encontrar un desierto en la tierra. El bajo precio y facilidad de empleo de la energía atómica ha sembrado de plantas desalinizadoras las costas de los mares, que no sólo cubren las necesidades humanas y animales sino que están repoblando de bosques las zonas desérticas. Gracias a la dinamo gravitacional ahora el agua no sólo va río abajo sino también del lugar de desalinización hacia las zonas altas interiores, lo que garantiza el suministro de agua potable a cualquier parte de la tierra.

El Plasma Digital. El medio informático de almacenamiento es por ionización de las grandes moléculas de una sustancia llamada plasma digital, lo que consigue guardar gran información en un pequeño espacio (por ejemplo, todos los textos publicados en el mundo caben en un disco de un centímetro de diámetro). Esto ha permitido, entre otras cosas, que ahora sólo haya un libro por persona. Es indistinguible de los de hace cien años, pero las páginas no son de papel sino pantallas. Por el lomo se introduce un cartucho que contiene la pequeña batería y el complejo informático que ilumina las páginas, haciéndolas así parecer en todo a un libro de papel. El lector elige el título que desea ver (entre los cientos de miles que hay en cada cartucho), y las hojas se iluminan con su contenido, cuando lo acaba de leer repite el proceso con otro texto, se borran las palabras del anterior y se sustituyen por las del nuevo.

La Robótica. La energía barata y sin límites unida al ingente almacenamiento de información en un espacio pequeño nos ha llevado a la robotización masiva. Hay robots de formas variadas, de todos los tamaños y para cualquier función imaginable. Pongo algunos ejemplos. De pocos centímetros, especializados en cazar cucarachas, orugas y otros insectos. Algo mayores para exterminar roedores y serpientes. Más grandes para guardar viviendas y locales. Los que realizan las tareas domésticas son muy diversos, desde los integrados en la estructura de la casa, cuya misión es de control y mantenimiento; hasta los humanoides, más o menos iguales al hombre (los más perfectos y caros son indistinguibles de las personas); pasando por los que ejecutan labores dentro del hogar, cuya forma y tamaño varía según planchen ropa, limpien suelos o cocinen, por citar alguna de sus funciones. Todas las fábricas importantes están mantenidas por autómatas cibernéticos.

Los Virus Saludables. La ingeniería genética tiene su máximo exponente en los saluvirus o virus saludables. Son virus creados por el hombre que infectan selectivamente las células que se desea, bien para destruirlas (caso de tumores malignos, por ejemplo), o para introducir en ellas un determinado código genético (para combatir el envejecimiento celular reponiendo las mitocondrias gastadas, para activar la producción de insulina en el páncreas de los diabéticos, etc.) . Otro uso importante es hacer inmunologicamente compatibles los tejidos a trasplantar. Los saluvirus modifican las células inmunitarias del receptor (en el caso de que no se pueda hacer una réplica de sus órganos, por no haber conservado sus células madre en el nacimiento) para que no rechace los tejidos del donante (que generalmente es un animal). También son los mejores antibacterianos y plaguicidas que se conocen.

Reguladores Emocionales. Reciben el nombre de reguladores emocionales (RE) los principios farmacológicos que inhiben o estimulan las emociones. Son muy eficaces, potentes e inocuos. Actúan selectivamente sobre los circuitos neuronales de cada emoción. Gracias a ellos se han erradicado los males derivados de la ira, del odio, de la envidia, etc (ahora, por ejemplo, nadie sufre por la ruptura de un relación de pareja, le basta tomar los RE específicos para pasar la crisis sin pena ni gloria). Las técnicas de reeducación de la conducta junto a los reguladores emocionales han transformado las cárceles de vuestra época en las clínicas que son en la actualidad.

Eclipseplasma. Ya se ha solucionado el problema del calentamiento de la tierra que tanto preocupaba hace cien años. Una nave despide por toda la estratosfera un producto muy difusible, totalmente opaco a la luz solar (Eclipseplasma) y de vida media muy corta (unas 12 horas), que por su efecto de eclipse hace disminuir, sólo durante un día, un 3% de los rayos solares que llegan a la tierra. La repetición periódica de ese proceso ha logrado neutralizar el calentamiento terrestre.

La Colonización De Las Estrellas. Lo visto en los puntos anteriores, en especial el dominio de la fuerza gravitacional y de la energía nuclear, nos ha permitido la colonización de otras estrellas. En el año 2084 finaliza el “Periodo Exploratorio de la Galaxia”, un sondeo estelar realizado por naves robots, que nos informan de haber encontrado dieciséis planetas que pueden ser habitados por el hombre. El 2 de febrero de 2089 parten de la tierra las primeras expediciones humanas hacia los tres más cercanos. Su éxito fue completo. En los últimos tres lustros se ha intensificado su colonización, siendo ahora siete el número de los planetas pisados por el hombre. A este ritmo de emigración se calcula que en el 2200 cada uno de ellos (los dieciséis) tendrán la misma población que la tierra.

Doy por finalizado este escrito, no sin antes aprovechar el momento para ponerme a tu disposición en lo que desees. Siento una gran admiración por ti, alguien que despierta tras cien años de sueño, y me agradaría mucho conocer de primera mano tus experiencias personales. Recibe un cordial saludo.

lunes, 20 de noviembre de 2006

¿Hay Una Religión Plenamente Verdadera?

Hace más de 50 años se nos inculcaba en la catequesis que el Catolicismo era la única religión verdadera. Y se remachaba esa idea explicando que a los justos que practican otras religiones, tras su muerte, para que puedan salvarse, Cristo los hace católicos al concederles el bautismo de deseo, el que Dios otorga a los buenos que sin culpa desconocen el Evangelio. ¿Y qué contaban aquellos instructores de la fe del resto de cristianos que a pesar de conocer a la iglesia de Roma no se hacían católicos? ¡Pues nos avisaban de que esos tenían muy cruda la posibilidad de salvarse!

Como botón de muestra del pensamiento en aquellos años cito un texto de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei:

«”Minutos de silencio". —Quédese esto para ateos, masones y protestantes que tienen el corazón seco. / Los católicos, hijos de Dios, hablamos con el Padre nuestro que está en los cielos.» (Camino, punto 115, Editorial Rialp. Año 1955.)

Según esas palabras los únicos hijos de Dios del grupo son los católicos; y el resto poco puede hacer, porque además tienen el corazón seco. Considerando que ese libro pasó las rígidas censuras eclesiásticas de la época, hay que concluir que esa misma forma de pensar era la del catolicismo imperante.

Hay que reconocer que el santo fundador del Opus Dei modifico años después ese punto dejándole en su versión actual, acorde con el nuevo catolicismo vigente, en la que ya no figuran explícitamente ateos, masones ni protestantes: «"Minutos de silencio". —Dejadlos para los que tienen el corazón seco.». Mas si que se incluyen implícitamente pues tan sólo siguen siendo hijos de Dios los católicos: «Los católicos, hijos de Dios, hablamos con el Padre nuestro que está en los cielos.», por lo que sigue diciendo lo mismo que antes.

Y la Iglesia Católica actual sigue pensando de la misma manera que entonces, aunque tampoco lo declara de forma explicita. Un ejemplo, cuando habla de la unidad entre los cristianos lo que pretende es que el resto de los bautizados se conviertan al catolicismo, que condesciendan en todo, sin que Roma deba ceder ni un ápice en sus planteamientos. Por lo que con sus obras demuestra que se considera la única iglesia que tiene toda la razón (la única religión absolutamente verdadera).

Pero es que el resto de las iglesias cristianas sienten lo mismo que la Católica: se consideran a si mismas como depositarias de la plena revelación divina y del único camino para llegar a Dios. Por eso no se unen con las demás.

¿Y qué ocurre con las otras religiones? Pues más de lo mismo: cada una de ellas se cree la única verdadera.

Si analizamos esa forma de ser de todas las religiones e iglesias cristianas podemos sacar tres conclusiones principales:

1 — Se consideran a si mismas como la única religión verdadera, por lo que todas las demás están equivocadas.

2 — Los miembros pertenecientes a cada grupo se vivencian como los elegidos de Dios, como sus fieles. Y ven al resto de la humanidad como seres inferiores, como candidatos a la condenación, como infieles a los que hay que convertir a su “religión verdadera”.

3 — Cada grupo religioso produce una división de la humanidad entre ellos, los elegidos, los sujetos de derecho ante Dios; y el resto, los equivocados, los parias, los que mientras sigan siendo infieles carecen de dignidad ante el Altísimo y por tanto de derechos; lo que justifica que puedan hacer con ellos lo que les dé la gana (como insultarlos, difamarlos, torturarlos o matarlos en nombre de Dios).

La materialización de los puntos anteriores se halla en la multitud de barbaridades que han cometido todas las religiones a lo largo de la historia (matanzas individuales y masivas, inquisiciones, guerras santas, etc.).

Volvamos a la pregunta que origina este escrito: ¿Existe la Única Religión Verdadera?

Si cada una de ellas se considera la perfecta, por lo pronto acertamos a descubrir que estarán equivocadas todas menos una (ya que todas no pueden ser a la vez la única religión plena). Y como cada religión aporta datos semejantes de revelación divina, de medios ascéticos, de santidad en muchos de sus fieles, de milagros, etc. eso nos crea una indeterminación para conocer cual de ellas puede ser la plena., y en ese estado de incertidumbre invencible lo único que podemos afirmar de cualquier religión que escojamos es que no sabemos si es la perfecta o no.

Primera conclusión: Lo más que un fiel puede afirmar de su culto es que le ayuda a acercarse a Dios, nunca que es la única religión verdadera, ni que las demás están equivocadas.

Por otra parte, el efecto inmediato de una religión completa ha de ser unir a todas las personas, nunca crear división entre ellas. Pobre religión es la que en vez de suscitar el amor universal propicie el odio de unos hombres contra otros. Hemos visto como cada una de las religiones oficiales exalta a los suyos a costa de deshumanizar y cosificar al resto, lo que produce división, rechazo, violencia, odio, etc., entre sus fieles y los ajenos. Y que nadie se engañe, eso no se debe a los pecados individuales de los hombres, sino a la soberbia colectiva que cada grupo genera al considerarse el único elegido por Dios.

Segunda conclusión: Como toda religión oficial (católica, protestante, islámica, judaísmo, etc.) produce división entre los suyos y el resto de la humanidad, eso implica que ninguna de ellas es la religión plena, la vía única y completa que viene del Cielo y lleva a él, la inspirada al cien por cien por Dios y depositaria de toda la verdad revelada.

¿Puede alguna religión, como hace la católica, afirmar que es la depositaria de toda la revelación divina, que se haya asistida por el Espíritu Santo para no equivocarse y que puede privar del Cielo a quienes excomulgue?

No hace falta ser muy listo para saber que a un niño no se le puede dejar jugar con un arma de fuego, ya que con ella puede causar desmanes impredecibles.

Dios es la máxima inteligencia posible, por lo que es inaudito que le entregue a algunos hombres, unos pobres pecadores, el arma formidable que es el poder cerrar y abrir el Cielo a quienes ellos quieran, toda la verdad revelada, y la maza de la infalibilidad; ya que las usarían para sus fines egoístas, creando con ello grandes desastres a la humanidad (como de hecho ha ocurrido con la Iglesia Católica a lo largo de su historia, por ejemplo cuando excomulgó a quienes mostraban que la Tierra gira alrededor del Sol, o a príncipes y reyes porque no acataban la política del Papa, o a enfermos mentales porque les consideraba poseídos del diablo, y un larguísimo etcétera).

Tercera conclusión: Dios no puede ser infinitamente inteligente y sabio, y a la vez conceder a un grupúsculo de hombres el arma de poder cerrar y abrir la entrada al Cielo, de poseer toda la verdad revelada y de que sus decretos sean infalibles. Como Dios es infinitamente inteligente y sabio, por ello no puede existir ninguna religión que sea poseedora de la infalibilidad, de toda la verdad revelada y de la capacidad de privar o conceder el Cielo al prójimo. Por lo que la religión Católica miente cuando dice ostentar esos atributos divinos.

Todo culto incluye dos partes. Por un lado está su faceta carismática, la que viene de Dios (libros sagrados, medios ascéticos, sacramentos, etc.), y por otro la institucional, la creada por los hombres para difundir y vivir ese carisma (conjunto de estructuras temporales, de leyes y normas, su articulación jerárquica, etc.). Como todos sus gobernantes no encarnan el carisma original, con el paso del tiempo la parte humana de la religión se va alejando de la divina, a la que acaba utilizando como medio coactivo para mantener los egoísmos de sus dirigentes (por ejemplo usando la aterradora arma —a la vez que falsa— de que «quien nos deja se condena»).

Normalmente un culto no aparta a la gente de Dios por su aspecto carismático, sino por los escándalos y la coraza en la que la mete lo institucional, que lleva a ahogar en las personas el don divino que ese grupo proclama. Esta división nos lleva a que abandonar una religión no tiene porqué suponer el hacerlo también con su faceta carismática, sino sólo con la institucional.

Recapitulemos. Ninguna religión es la única verdadera en su aspecto carismático, y nunca en su parte institucional; por lo que tenemos el derecho y el deber de permanecer en una de ellas mientras nos sirva de vehículo para acercarnos a Dios a través del amor y de la entrega real al prójimo; y cuando no cumpla con ese fin, pues entonces también tenemos el derecho y el deber de dejarla.

Y Jesús, ¿dice algo al respecto?

Por supuesto que lo hace. De forma implícita nos indica cual es la religión que hemos de aceptar: aquella que nos lleve a que Él nos pueda decir: «Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver». (Mt. 25, 31-36.).

Como podemos comprobar el Maestro no nos juzga por seguir o no determinado credo, por pertenecer o no a determinada religión; sino que, por el contrario, no cita a ninguna de ellas como mejor que otra, dando con ello por buena a cualquiera que nos lleve a la Verdadera Iglesia de Cristo, a la formada por quienes, con obras, aman y sirven al prójimo. Y —lo repito— todos esos hombres y mujeres de buenas obras constituyen la Única, Verdadera y Santa Iglesia de Jesucristo, la fundada por Él, en la que hay que creer, y a la que lo bueno de cada religión nos acerca.

Por otros caminos hemos llegado a un conocimiento que es de sentido común: el que nos dicta que el medio está ordenado al fin, por lo que nunca el vehículo en que viajamos se puede convertir en el destino. Hemos de adorar a Dios, pero nunca sustituyéndole por la religión que nos lo acerca. Antaño los carruajes de caballos eran un buen medio para viajar, pero ante los coches actuales hemos de abandonarlos, es más, aferrarse cerrilmente a ellos sería un desatino. Lo mismo ocurre con cada una de las religiones existentes, que son simples medios para viajar a lo Divino. Si aquel culto en el que estamos deja de cumplir con su función, pues entonces le debemos abandonar sin contemplaciones.

Termino con unas palabras para quienes renuncian a la religión en la que están porque en conciencia han descubierto que no les acerca a Dios. Por todo lo dicho, tienen el derecho y el deber de actuar así. Es más, mi opinión es que si obraran de otra manera se ofenderían a si mismos y a Dios por permitir que ese culto les aparte de Él.

sábado, 18 de noviembre de 2006

Las Manipulaciones Ocultas De La Ley Antitabaco

Diciembre de 2005.

No hay duda, aunque sólo fuere por sentido común, que aspirar humo en exceso tiene que ser perjudicial para la salud. Si el tabaco es una droga que mata en España a 50.000 personas cada año, como nos muestran las estadísticas oficiales, entonces: ¿Por que no se prohíbe la venta del tabaco, como se hace con las demás drogas dañinas, en vez de permitir su compra libre para después acosar al fumador para que no lo consuma? ¿No es un contrasentido?

En España hay algo más de 12 millones de fumadores y, según encuestas, el 70% quiere dejar de fumar, por lo que si no lo hace, al precio que está el tabaco, es porque no puede. Hay que considerar que gran parte de ese otro 30% restante que no quiere abandonar el vicio es porque se sienten tan adictos físicamente a la nicotina que consideran imposible lograrlo. Según últimas estadísticas, tan sólo consiguen dejar el hábito un 2% de los que lo intentan con “fuerza de voluntad”, lo que les supone una gran penalidad y para muchos, además, ganar varios kilos de peso (una media de diez por persona). Si la colectividad de los fumadores quieren dejar de fumar pero no lo hacen, no porque no quieran, sino porque su enfermedad (el tabaquismo) se lo impide; si lo verdaderamente eficaz y barato contra ese hábito es aplicar terapias médicas y psicológicas cuyo éxito permite asegurar la erradicación del mal (con un coste de 180 € por persona, según un informe de médicos de la Seguridad Social); si las campañas antitabaco son tan inservibles sobre los adictos a la nicotina como lo sería el publicitarles a los sedientos que dejen de beber agua; si el tabaquismo es considerado por la OMS como una enfermedad adictiva crónica con posibilidades de tratamiento... Entonces, ¿para que se implantan esas leyes en vez de crear centros especializados en curar a los fumadores? ¿Por qué se empeña la Administración en no sufragar los gastos de deshabituación del tabaco invirtiéndolos en su defecto en campañas tan poco útiles? ¿Acaso el Gobierno desconoce que fumar es una enfermedad muy difícil de erradicar sin tratamiento especializado y no una moda que las personas puedan deshacer sin esfuerzo, tal y como sería el dejar de comer pipas de girasol?

El Gobierno tampoco puede excusarse de no crear más centros de terapia para fumadores, ni de costear la medicación a través de la Seguridad Social, alegando que no hay dinero para ello, pues leo en los presupuestos del Estado para el 2006 que las administraciones (central, locales y autonómicas) tienen previsto recaudar 6.362 millones de euros por impuestos sobre el tabaco. ¿No es justo que la Administración invierta parte de esas ganancias que le ha expoliado a los fumadores en curarles?

Los gobernantes anuncian a bombo y platillo para el 1 de enero de 2006 su mínimamente eficaz ley antitabaco (porque no actúa sobre las causas del mal), y mientras tanto permite a las tabacaleras que comercialicen cien marcas de tabaco a bajo coste (a menos de 1,5 €), lo que se traduce en que habrá un 12% más de fumadores, especialmente jóvenes, lo que se supere el número de aquellos que lo abandonen a causa de esa ley. ¿En qué quedamos? Si la Administración predica que el encarecimiento del tabaco dificulta fumar, ¿por qué entonces permite disminuir su precio unos meses antes de aplicar la nueva ley antitabaco?

Cada marca se suele comercializar al mismo valor en dos versiones: la normal y la baja en nicotina (light). Pero a la vez hay otras que son específicamente pobres en contaminantes, las ultralight. Un paquete de tabaco rubio light normal (2,10 €) contiene 10 veces más nicotina, alquitrán y monóxido de carbono que una ultralight (2,75 €), pero esta última cuesta 65 céntimos más que aquellas. Estoy de acuerdo con que el ultralight lleva más elaboración, lo que le encarece, pero también que el 80% de lo pagado en España por el producto son impuestos. Si el tabaco daña tanto a la salud como las administraciones nos cuentan, ¿no sería lógico que las marcas más beneficiosas fueran las más baratas a costa de una disminución de los impuestos que las gravan?

A partir de enero de 2006 los propietarios de restaurantes y bares pequeños eligen entre hacerlos de fumadores o no. Un 30% de la población es adicta a la nicotina, por lo que ahora fuman en esos locales tres de cada diez clientes. Tras la aplicación de la ley antitabaco los fumadores irán a donde puedan hacerlo, por lo que casi el cien por cien de los usuarios de los locales que permiten el tabaco serán fumadores. Por tanto, a partir de la implantación de la nueva ley se concentrara allí el humo que antes se repartía entre la totalidad de los establecimientos existentes, lo que causará más perjuicio a sus consumidores. Conclusión: unos locales acumularán la toxicidad del humo de todos los fumadores y los demás nada, por lo que el daño a las personas será el mismo pero distribuido de otra forma.

Además de los gastos de acondicionamiento de los bares y restaurantes para adaptarse a la nueva ley, las empresas han de permitir unos tiempos para que los empleados salgan al aire libre a fumar. Muy pronto los no fumadores se han apuntado al carro y piden para ellos los mismos permisos, porque si no, aducen, es una discriminación que favorece el descanso del fumador. Tres paradas por jornada laboral les supone a las empresas una perdida de 14 días de trabajo por empleado y año, con un coste medio estimado de unos 800 euros. Aunque en realidad es todavía mayor, puesto que cada una de esas interrupciones del trabajo suponen una perdida de concentración mental del empleado en los momentos previos a hacerla, y de los siguientes a la reincorporación. ¿Por qué la ley prohíbe explícitamente «que se habiliten espacios para fumadores en las empresas» obligando con ello a que los empleados pierdan el tiempo saliendo a la calle a fumar? ¿Por qué la Administración no actúa aplicando los medios eficaces subsiguientes a considerar al fumador como el enfermo adicto que es y que por tanto necesita un tratamiento médico específico para deshabituarse del tabaco, en vez de imponer leyes poco útiles y que además dañan la economía empresarial y nacional?

La falacia de que esa ley protege a los menores. Los jovenes no podrán entrar en los locales en donde se permita fumar. Y con eso el Gobierno se queda tan fresco, creyendo que así protege a la juventud de los males del tabaco. La realidad es muy distinta. El empleado se va a sentir acosado en el trabajo para no fumar, pero como es un enfermo adicto a la nicotina que no puede abandonar la droga, lo que va a ocurrir es que fumará en su casa todo lo que no le han permitido en el trabajo, por lo que indirectamente intoxicará mucho más a su mujer e hijos, lo que supone que esa ley daña mucho más al menor que lo estaba antes de su aplicación. Además, según una encuesta reciente, los jóvenes de entre 12 a 18 años fuman más marihuana que tabaco. Es la consecuencia lógica de las ineficaces medidas antitabaco. Como la enfermedad de fumar se contrae por culpa de una sociedad y unos gobiernos que no atajan las causas que la provocan, como por otra parte ponen el tabaco a un precio prohibitivo para la economía de los jóvenes, y como la marihuana de contrabando les es accesible, pues entonces se da la paradoja que arrojan las encuestas: los adolescentes consumen más marihuana que tabaco.

Las actuales leyes antitabaco, en especial la del 1 de enero de 2006, son inhumanas, ilegales e inconstitucionales. No olvidemos que el fumador no es alguien que enciende un cigarrillo porque quiere dañarse a si mismo y a los que tiene a su alrededor, tal y como es tratado por los gobiernos con sus coactivas leyes, sino un enfermo, una persona que fuma porque no puede hacer otra cosa, y que además pide a gritos tratamientos específicos que le ayuden a salir del hábito, y no con la violencia de una norma que no contempla su patología. De la misma manera que un sediento busca agua para calmar su sed, el fumador siente esa pasión por el cigarrillo; ya que, entre otras razones, necesita la nicotina para mantener su estabilidad psíquica y emocional, para concentrarse (especialmente cuando trabaja) y para amortiguar su agresividad. Por lo que impedirle fumar en el trabajo, o durante largos periodos de tiempo, o mirarle de mala manera, como si fuera un degenerado, cuando enciende un cigarrillo, tal y como las leyes empujan a que se haga con él, es una violencia, un acoso hacia alguien que es un enfermo y al que precisamente se le agobia a causa de su enfermedad. El artículo 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos anuncia: «Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes». Es cruel, inhumano y degradante que a un enfermo (el fumador) se le prive durante su trabajo de un elemento que necesita (la nicotina) para sentirse cómodo y para realizarlo bien. Como todo lo anterior es lo que busca la ley antitabaco, por lo tanto esa normativa es cruel, degradante e inhumana. El artículo 14 de la Constitución Española dice: «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social». La enfermedad de adicción a la nicotina es una «condición y circunstancia personal y social», que además es inculcada por la sociedad, ya que nadie sería fumador si ella no vendiera el tabaco (ni hubiera fomentado su uso durante siglos). Por ello, esa ley es inconstitucional ya que perturba, acosa, discrimina y obliga al enfermo de tabaquismo a prescindir de una sustancia que necesita, y le violenta sin que simultáneamente ponga a su disposición los medios médicos necesarios para que se cure.

El Gobierno esgrime que con esta ley protege los derechos del que no fuma. El fumador pasivo, como parte de la sociedad que es, induce a fumar por permitir la venta libre del tabaco, por no exigir que se apliquen las terapias especificas para curar a los adictos; se aprovecha económicamente de los fumadores, puesto que le eximen de pagar de su bolsillo los impuestos que se recaudan con el tabaco, que ascienden a 180 € (30.000 pesetas) por persona y año. Si se quieren comer huevos fritos habrá que soportar el humo de su preparación, si porque hay fumadores una familia que no lo es, compuesta por el matrimonio y sus tres hijos, se ahorran en impuestos 150.000 pesetas al año entonces han de aguantar también su humo. Y si no quiere hacerlo, pues que pague de su pecunio esa cantidad, y que después presione lo suficiente a sus dirigentes para que la sanidad pública trate y costee la curación de los adictos a la nicotina, tal y como hace con las demás drogas (cocaína, heroína, etc.). Pero mientras tanto, lo que es incomprensible es que el fumador pasivo alegue que le daña el humo de quien fuma, después de tener la cara dura de aprovecharse de los impuestos del tabaco, y que ose maltratar al fumador con leyes que, además de inhumanas e inconstitucionales, son ineficaces para erradicar el problema, tal y como son las que las administraciones han lanzado hasta la actualidad.

Dice el refrán que obras son amores y no buenas razones. Por sus obras hemos comprobado como el Gobierno no desea erradicar el mal al no prohibir la venta del tabaco, al no costear tratamientos eficaces, al abaratar el precio de muchas marcas, lo que compensa con creces los fumadores que se pierden; al esgrimir demagógicamente la figura del fumador pasivo, etc.. Por lo que con su conducta el Gobierno nos está gritando: ¡Fume, por favor!

Pero, ¿por qué los gobiernos occidentales imponen este tipo de leyes aun sabiendo que en esencia son antieconómicas, ineficaces para erradicar el mal, inhumanas, e inconstitucionales; en lugar de poner en marcha equipos médicos que traten a los fumadores, lo que sí que terminaría de verdad con el tabaquismo?

En primer lugar, nos salta a la vista que lo hace por cuestiones monetarias. Que haya fumadores le supone al Estado grandes beneficios que ningún gobierno quiere perder. Las administraciones (central, locales y autonómicas) tienen la desfachatez de anunciar que para el 2006 recaudarán en impuestos sobre tabaco un 21,4% más que en el 2005, por lo que indirectamente reconocen la ineficacia de la nueva ley. El 80% de lo que el consumidor paga por el tabaco va a las arcas del Estado. Eso es mucho dinero, como dijimos antes, para 2006 le supone una ganancia de 6.362 millones de euros, o lo que es lo mismo, un billón cincuenta y ocho mil quinientos cuarenta y siete millones setecientas treinta y dos mil de las antiguas pesetas (1.058.547.732.000 ptas.). (Recordemos que prácticamente nada de lo ganado se emplea en curar al fumador de su enfermedad adictiva.) Entonces, para que ese negocio no naufrague lo que hace la Administración es crear leyes lo suficientemente ineficaces para que no erradiquen el mal, pero que ante los ojos de la sociedad parezca que llevan ese camino. Para rizar el rizo, so capa del sofisma de que cuanto más caro es el tabaco menos gente lo consume, los gobiernos lo elevan de precio con mucha frecuencia para enriquecerse aún más con el porcentaje que se aplica a lo subido. Sería tonto que un empresario perdiera un negocio cuyo margen de beneficio es de 8 de cada 10 euros. La Administración tampoco es imbécil, por lo que hace la pantomima de aplicar leyes que dice son para erradicar el tabaquismo, pero, eso si, poniendo mucho cuidado en que sean inútiles para tal fin, lo que además le permite poner producto a unos precios prohibitivos, que pagan quienes no son capaces hacer otra cosa que comprarlo: los esclavos a la nicotina.

Poderoso caballero es don dinero. Con lo visto más arriba queda comprobado como el afán de seguir enriqueciéndose es el responsable de que los gobiernos creen leyes antitabaco intencionalmente hipócritas, que por una parte predican la disminución del número de fumadores y que a la vez son hechas lo suficientemente ineficaces para que lo consigan.

Mas ahora nos preguntamos: ¿Por qué los gobiernos tienen que complicarse la vida poniendo en marcha esas normativas si deliberadamente desean que sean infructuosas? ¿No habría sido más fácil dejar las cosas como estaban antes, cuando se permitía fumar a todo el mundo en donde quisiera? ¿Dónde está la necesidad de acosar a los fumadores si en realidad no se quiere que dejen de fumar? Si lo que el Estado busca es enriquecerse a costa del tabaco, y ya lo conseguía antes de implantar estas leyes inútiles, inhumanas e inconstitucionales, ¿qué finalidad tiene entonces imponerlas?

Estudiando la época en que comienzan a implantarse las leyes antitabaco, a mediados del siglo XX, encontramos una asociación muy curiosa: es también el momento en el que irrumpe en Occidente la revolución sexual por la que se liberaliza el uso del sexo en todas las capas sociales. Cuando comienza a aflojarse la represión sexual imperante desde la Edad Media es cuando Estados Unidos de América empieza a aplicar sus agresivas leyes contra los fumadores, a las que le siguen las del resto de los países, incluida España, como meras copias. También coinciden en ese tiempo los movimientos contestatarios y de lucha contra el orden establecido. En todo Estados Unidos brotan grupos hipíes con su slogan “Haz el amor y no la guerra”; surcan todo el país manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam, los negros reivindican sus derechos de forma pacifica o no, etc.

¿Tendrán algo que ver entre si la liberación sexual, los movimientos contra el orden establecido y la aparición de las leyes antitabaco?

Pues claro que sí. El individuo desestabilizado es muy fácil de mandar, y a lo largo de la historia todos los gobernantes han buscado que sus súbditos estén neurotizados para así poder manipularlos cómodamente. En épocas anteriores, un gran método para lograrlo fue el exceso de represión sexual. En el hombre la energía del sexo está siempre activa, cada impulso libidinoso frustrado intranquiliza a la persona provocándole irritación, aumento de la agresividad, obsesión por el tema erótico, moviliza su fantasía, le lleva a gastar la energía en otra tarea (tal y como practicar deporte), transfiriendo su demanda hasta obtener un placer de otro tipo (por ejemplo, al comer), etc.; lo que lleva a que la persona muy reprimida carezca de fuerza para oponerse a las arbitrariedades de la autoridad. Eso explica la correlación que hay entre la liberación sexual estadounidense con los movimientos sociales de lucha contra la autoridad. ¿Y qué hace la clase dominante entonces? Cuando los gobiernos se quedan sin el mecanismo neurotizante por excelencia del que habían dispuesto hasta entonces, lo resuelven buscando un sustituto. Se preguntan: ¿Qué elemento existe al que buena parte de la población sea adicta y del que su represión nos permita dividir a la sociedad? Y el tabaco es la respuesta. El tabaquismo es perfecto para sus fines manipuladores: Es una enfermedad adictiva que no se erradica a no ser con un tratamiento especifico, por lo que si no se concede esa ayuda siempre habrá fumadores. Si se hacen a la vez campañas discriminatorias contra el fumador se logran dos fines con una sola acción: Los fumadores se sentirán acosados, culpables por su enfermedad, un deshecho de la raza, y presos de un mal del que no pueden escapar, por lo que se desestabilizarán. Y además permitirá que los no fumadores vuelquen su agresividad contra los que fuman y viceversa, provocándose así un enfrentamiento permanente entre ambos sectores sociales lo que les distrae la atención y las fuerzas para que así no las puedan dirigir hacia la incapacidad de los gobernantes. Visto y hecho. Acaba la etapa de represión sexual y comienzan las desestabilizadoras e ineficaces campañas antitabaco.

Alguien puede pensar que ésta es una simple hipótesis, ajena a la realidad. Para mostrar con un ejemplo como los gobernantes buscan y propician esas desestabilizaciones y la neurotización social subsiguiente, voy a copiar un texto, que si bien pertenece a la novela de Milan Kundera “La insoportable levedad del ser”, las situaciones que narra son reales. La ficción la dan los personajes, pero no el entorno histórico en el que se mueven.

«Las terneras pastan en el prado, Teresa está sentada sobre un tocón y Karenin [su perro] se apretuja contra ella con la cabeza sobre sus rodillas. Y Teresa se acuerda de que una vez, quizás hace diez años, leyó una noticia de dos líneas en el periódico: decía que en una ciudad rusa habían matado a tiros a todos los perros del lugar. Aquella noticia, poco llamativa y aparentemente insignificante, le hizo sentir por primera vez miedo de ese país vecino, excesivamente grande. / Aquella noticia fue una anticipación de todo lo que sucedió después: durante los primeros años que siguieron a la invasión rusa, no se podía hablar aún de terror. Dado que casi todo el país estaba en contra del régimen de ocupación, los rusos tuvieron que buscar a personas nuevas entre la población checa y auparlas al poder. ¿Pero dónde iban a buscarlas si tanto la fe en el comunismo como el amor hacia Rusia habían muerto? Las buscaron entre quienes deseaban vengarse de la vida por algún motivo. Hacía falta unificar, cultivar y mantener alerta su agresividad. Hacía falta ejercitarlas primero en objetivos provisionales. Esos objetivos fueron los animales. / Los periódicos empezaron entonces a publicar series de artículos y a organizar la recepción de cartas de los lectores. Se pedía, por ejemplo, que se eliminasen las palomas en las ciudades. Y se las eliminó. Pero la campaña principal se orientaba contra los perros. La gente aún estaba desesperada por la catástrofe de la ocupación, pero los periódicos, la radio y la televisión no hablaban más que de los perros, que ensucian las aceras y los parques, ponen en peligro la salud de los niños, no tienen utilidad alguna y sin embargo se los alimenta. Se creó tal psicosis que Teresa tenía miedo de que la chusma azuzada le hiciera daño a Karenin. La maldad acumulada (y entrenada en los animales) tardó un año en dirigirse a su verdadero objetivo: la gente. Empezaron a echar a la gente de sus trabajos, a detener, a montar procesos judiciales. Los animales ya podían respirar tranquilos.».

Lo que ese texto nos cuenta es que había un pueblo unido contra una autoridad opresora, ésta considera necesario llenarlo de agresividad y dividirlo, para lo cual azuza a la gente contra un objetivo arbitrario, las palomas primero, luego los perros. Eso rompe la unidad del pueblo al enfrentar las voluntades de los que matan perros contra los que los aman. Y a partir de ese momento ya se puede hacer lo que se quiera con ésa gente porque carecen de la fuerza unificadora que los podría llevar a luchar y a vencer al opresor, quien entonces ya puede permitirse «echar a la gente de sus trabajos, a detener, a montar procesos judiciales». Exactamente lo mismo ocurre con las leyes antitabaco: son inútiles para el fin que pregonan, dividen a la gente, discriminan a los fumadores a la hora de encontrar trabajo, vuelcan la agresividad de los no fumadores contra quienes lo son y al revés, etc.. Lo que se traduce en conseguir un pueblo con la atención obsesionada y la voluntad desgastada, por lo que no rechista ni ante los despidos, ni ante la subida de los precios, ni ante la ineficacia del Gobierno en la lucha antiterrorista, ni ante nada. Y todo ello a costa del sufrimiento de los enfermos de tabaquismo.

Termino con un ejemplo actual. Estamos a finales de diciembre de 2005 y todo el mundo (particulares, prensa, radio y televisión) habla, discute y debate sobre la repercusión de la ley antitabaco en los fumadores, de la reacción de los no adictos, de los bares que serán de un tipo u otro, etc. Pero nadie (particulares, prensa, radio o televisión) habla, discute o debate sobre los siguientes datos de la última encuesta del INE: que sólo el 2,2% de las familias madrileñas llega a fin de mes con mucha facilidad, que más de la mitad de los hogares de Madrid, el 51,6%, tienen algún problema para conseguirlo. Que la situación económica empeorará el 1 de enero ya que lo único que no subirá es el teléfono. Lo harán los taxis un 6,8%, la electricidad un 4,48%, el gas natural un 4,26%, el transporte público un 4,87%, el agua casi un 6%, el IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) un 10% y el IPC hasta un 2,5%.

Mas no hay criticas contra la Administración por el empobrecimiento al que nos lleva con esas subidas. ¿Puede haber fuerzas para ello cuando la ley antitabaco acapara toda la atención y las energías del público?

A Modo De Epílogo.
Febrero de 2006.

Leo que al mes de implantarse en España la ley Antitabaco nueve de cada diez dueños de bares y restaurantes pequeños han decidido que sus locales sean de fumadores (90%), lo que me lleva a hacer algunas reflexiones en torno a este dato.

A causa de mis escritos en los que denuncio las incongruencias de las leyes antitabaco actuales, que nadie entienda que estoy a favor del tabaquismo. Todo lo contrario, creo que esta adicción es una plaga terrible de la sociedad que por tanto hay que erradicar. Y por eso precisamente escribo, porque si las autoridades quieren ser conformes con sus obligaciones deberían prohibir totalmente la comercialización del tabaco, o en su defecto asignar todos los beneficios que recaudan por su venta en medios sanitarios para curar de su adicción al fumador; en vez de implantar leyes que en lugar de conseguir ese fin perturban innecesariamente a un tercio de los españoles. «Hay que odiar el pecado, pero no al pecador», reza una máxima de moral, y lo que establecen esas normas es justo lo contrario: que se odie al fumador sin ser eficaces en suprimir su adicción.

Mas ahora sólo quiero felicitar la sensatez del ciudadano de a píe, encarnado en los dueños de bares y restaurantes, quienes en representación del 90% de los españoles, con su acto de propiciar que un 90% de sus locales sean aptos para fumar, le están respondiendo al Gobierno que sus leyes antitabaco son en un 90% discriminadoras, inhumanas e inconstitucionales, por lastimar sin necesidad al fumador un 90% de las veces, algo a lo que ellos ponen remedio permitiendo que se fume en el 90% de sus locales el mismo tabaco que la Administración no pone reparos en vender.

A ver si el Gobierno aprende esta lección que el 90% de los españoles le dan, y reforman de una vez por todas sus leyes antitabaco para que dejen de ser discriminadoras, inhumanas, e inconstitucionales.